El proyecto

Durante los últimos años, las nuevas pautas de consumo de alcohol por la población juvenil se han convertido en uno de los aspectos más relevantes y que más preocupan cuando se estudia la evolución del consumo de drogas. Este tipo de consumo se realiza, principalmente, durante el fin de semana y en el tiempo de ocio, con una búsqueda rápida e intencionada de la embriaguez como método de diversión.

Los hábitos nocivos para nuestro organismo se adquieren desde la infancia. Es por ello que la educación en la salud debe empezar en la escuela, lugar fundamental para la socialización del individuo, en el que los chicos comienzan a formarse una clara imagen de lo que son y del mundo que les rodea. En ella, los jóvenes asimilan e interiorizan todas las reglas que rigen la sociedad, convirtiéndose, de este modo, en seres preparados y capaces de convivir en una comunidad. Allí vivirán una etapa de su vida en la que se marcarán, fuertemente, sus futuras pautas de comportamiento personal y sus relaciones sociales.

Para combatir el problema del consumo adolescente de alcohol, se le está exigiendo al profesorado, desde la Administración y desde la sociedad en general, unos conocimientos cada vez más específicos en la prevención de adicciones. Una formación para la que no han sido preparados en sus correspondientes estudios universitarios. Este documento quiere servir de ayuda tanto al profesorado como a los padres y a las madres, en la detección y prevención del consumo de alcohol y otras drogas en jóvenes adolescentes.

Si queremos conseguir una buena actuación preventiva en esta materia, debe existir una efectiva coordinación entre todas las partes implicadas. Si bien el papel que las Administraciones públicas desempeñan es fundamental, no es menos cierto que sin la participación efectiva de padres y madres, alumnado, profesorado y otro personal del sistema educativo, no podremos alcanzar el objetivo irrenunciable de disfrutar de unos centros docentes libres de alcohol y otras drogas.